
Un operativo conjunto del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna), la Policía Nacional, el Ministerio Público y otras instituciones permitió rescatar a unos 40 menores indígenas en la zona de la Estación de Buses de Asunción. Los niños, en su mayoría en condiciones precarias, eran utilizados para recaudar dinero por parte de adultos que obtenían entre G. 150.000 y G. 200.000 diarios, según denunció el ministro de la Niñez, Walter Gutiérrez.
Los agentes hallaron a los menores en un hospedaje insalubre, donde vivían hacinados junto a unos 20 adultos. La fiscala María Isabel Arnold explicó que la investigación inició por sospechas de explotación sexual y laboral. Indicó que los ocupantes pagaban G. 20.000 por noche, mientras que los niños abonaban G. 10.000, bajo la administración de una mujer que trabajaba con un ciudadano argentino, ambos bajo investigación.
Gutiérrez calificó el sitio como “un aguantadero” y lamentó que adultos ajenos a las comunidades indígenas se beneficiaran de la vulnerabilidad infantil. Sostuvo que la explotación responde a un esquema económico informal que resulta más atractivo para los involucrados que permanecer en sus comunidades de origen.
El ministro reveló que los niños pertenecían a cinco comunidades de Caaguazú, confirmando que el 100% eran indígenas. Las autoridades trasladaron a los menores no acompañados a hogares del Minna, mientras que los demás retornarán a sus comunidades tras controles médicos.
