
Setecientos marines fueron enviados a Los Ángeles tras una nueva noche de protestas contra las redadas migratorias del gobierno de Donald Trump y el despliegue de fuerzas militares en zonas urbanas. La decisión generó una fuerte reacción del gobernador de California, Gavin Newsom, quien calificó el operativo como “un abuso flagrante de poder”.
Las tropas, provenientes de la base militar en Twentynine Palms, viajaban hacia la ciudad para brindar protección a agentes federales y edificios gubernamentales, según informó el Comando Norte de Estados Unidos. A última hora del lunes, la policía dispersó manifestaciones en el centro de Los Ángeles, donde miles de personas se habían congregado frente a instalaciones federales.
Hasta ahora, no está claro en qué zonas específicas serán desplegados los marines. La presencia militar activa en territorio estadounidense ha sido duramente cuestionada por organizaciones civiles y autoridades estatales.
El gobernador Newsom declaró que el envío de marines en servicio activo es ilegal bajo la Ley Posse Comitatus, que prohíbe el uso de militares federales para funciones de orden público. Anunció además que el estado presentará una demanda judicial para frenar el despliegue, en paralelo a otra ya en curso contra el uso de tropas de la Guardia Nacional en el mismo contexto.
