
En medio de un incremento en las deportaciones desde Estados Unidos, los migrantes indios enfrentan un panorama cada vez más adverso. Durante el año fiscal 2024, más de 1,000 ciudadanos indios fueron repatriados en vuelos chárter y comerciales, reflejando un aumento sostenido en los casos de expulsión.
El estado de Punjab, caracterizado por el desempleo y crisis económicas, lidera las regiones de origen. Muchos jóvenes, impulsados por redes familiares y sociales, venden propiedades o solicitan préstamos para financiar viajes peligrosos. Las rutas migratorias han cambiado: aunque la frontera con México sigue siendo importante, Canadá emerge como una opción preferida, gracias a visados más accesibles y controles menos estrictos.
La mayoría de los migrantes son hombres jóvenes de 18 a 34 años, pero un número creciente de familias completas intenta cruzar. Esta tendencia ha generado tragedias, como la muerte de una familia india en 2022 en la frontera entre Canadá y EE.UU.
Con la llegada del presidente electo Donald Trump, se anticipa un endurecimiento de políticas migratorias. Tom Homan, próximo responsable de las fronteras, ha señalado la frontera norte como prioridad, intensificando las preocupaciones sobre seguridad nacional.
A pesar de los riesgos y obstáculos, las motivaciones económicas y el sueño de un futuro mejor continúan impulsando a miles de indios a emprender esta peligrosa travesía, enfrentando un panorama cada vez más incierto y desafiante.
